La otra noche,colgaba del cielo una naranja, al rato el cielo la había enfriado tanto que de hielo se volvió.
Andaba despistada cuando recibí la visita de un caracol. El caracol, me regalo su casa y murió poco después.
Escuché con atención sus últimas palabras que os contaré otro día cuando la luna me de permiso.
Lunes, un buen día para inventarse la vida.
Ana en el País de las Maravillas.
