domingo, 29 de abril de 2012

El domingo perfecto.


Los gatos duermen al sol después de la lluvia. El viento sopla trayendo y llevando aromas a campo fresco, a comida en el fuego, a lápices de colores.
Os oigo hablar reír, al tiempo bailar y brillar.
Me quedaría en este lugar para siempre si siempre existiera.



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