viernes, 1 de enero de 2010

GUANTES BLANCOS.


Un día creí que se había escapado y casí me da un infarto. Lo busqué en el edificio de al lado de casa por cada esquina, por cada hueco y no logré encontrarlo. Horas más tarde al abrir mi armario lo encontré echando la siesta entre la ropa.
Le encanta el atún, a veces compartimos bocata y cerveza.

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